Mostrando entradas con la etiqueta Corrupción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Corrupción. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de noviembre de 2009

Like a Rolling Stone

La realidad supera a la ficción. Supimos ayer que la versión italiana de la revista Rolling Stone había premiado a Don Silvio Berlusconi nombrándolo rock star del año. Las razones: el exquisito presidente italiano, con sus vellinas y maravillosa Villa Certosa, el estilo fashion de su comportamiento y su joie de vivre ha demostrado méritos más que suficientes para hacerlo acreedor del galardón. Además Don Silvio canta.




Tenemos, por otro lado, que el director de Rolling Stone de Italia, Carlo Antonelli, fue previamente nombrado director del Instituto Italiano de Cultura en Los Ángeles con sueldo mensual de 14.000 euros de vellón, que no dan para una Villa Certosa, pero ayudan con el Möet Chandon. Y no vayan ustedes a pensar mal, que hablamos de personajes de probada moral. Y, el primero de los dos, un gran estadista y un hombre educado.



Y es un tipo de veras inteligente

viernes, 11 de septiembre de 2009

Deadwood, allá en las Colinas Negras

Desde hace un tiempo me gustan más por lo general las series de televisión que las películas. No todas, claro. Pero entre las teleseries hay auténticas maravillas. Deadwood, por ejemplo.

Cuando comencé a verla, hace ya tiempo, nunca me había interesado especialmente la historia; pensé: una vez más nos cuentan esto con mucho barro y el trasfondo de la fiebre del oro... pero no. Deadwood, campamento minero construido a mediados del XIX sobre territorio sagrado para los nativos y usurpado a cheyennes, kiowa, pawnee, crow y sioux (que acabaron confinados en reservas), comenzó siendo una ciudad sin Ley en toda regla en la que la golosina del vil metal actuó como acicate para que acudieran en busca de oro muchos miles de personas. Entre los que acudieron a la cita, los legendarios Wild Bill Hickok, Calamity Jane, Seth Bullock... Tanta afluencia de gente, tanta riqueza y los negocios que proliferaron por la zona (casinos y prostíbulos) ocasionaron no pocos problemas derivados de la presión demográfica y de la ambición sin límites (tanto la de tipos luciendo guante blanco como la de forajidos sin tapujos). El caso es que violencia, corrupción y brutalidad -tan retratadas en el cine- fueron dos características en la historia inicial de esa localidad.

HBO, productora de diente exquisito (Los Soprano, A dos metros bajo tierra, Roma, Carnivàle, House of Sadam,) puso en práctica con Deadwood, una vez más, una receta a base de buen gusto y originalidad... pero como ya se habrá dado cuenta el astuto lector o lectora (o no, que tengo pocas visitas), esto de Deadwood ha sido el pretexto para hablar de esto otro. Resulta que un tal Ricardo Echegaray, ministro de Hacienda de Argentina, ha sido pillado en un renuncio (meses antes que ministro era presidente de una compañía ganadera que recibía subvenciones millonarias de manera irregular). Echegaray -del gobierno presidido por esas joyas del socialismo que han devenido también en millonarios, los Kirchner- decide matar al mensajero y envía a 200 mato... , digo inspectores de hacienda al diario Clarín (que es quien publicó la noticia). Berlusconis, Kirchners, Camps (que ya es plural)... en fin, Pilarín: lejos está lo del imperio de la Ley en estas ciudades sin idem que habitamos.