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martes, 2 de febrero de 2010

Una de pensiones

Mostró el gobierno una pirámide de población (con una evolución prevista a 40 años) y se armó el lío: hay que retrasar la edad de jubilación a los 67 años, dijo el presidente y empezaron a llover piedras. ¡Incluso Manuel Fraga Iribarne se muestra en contra de la medida!

Los hechos de todo tipo que acontecen en una población se reflejan en la pirámide demográfica; la que vemos nos habla de una población regresiva y, además, muy envejecida.

  • Regresión de la población: los bajos índices de natalidad no garantizan la reposición de la población (1,38 hijos por mujer en 2006)
  • Disminución de la población activa (sobre la que descansan las obligaciones con la Seguridad Social).
  • Gran aumento de la población en edad de jubilación (y, por razones obvias, más usuaria y necesitada de los recursos sanitarios). Los que fuimos niños del baby boom -si no ocurre una catástrofe- llegamos a viejos y somos más.

A día de hoy vemos como nuestros padres y abuelos son cada vez más longevos. Es un hecho y una satisfacción que la esperanza de vida en España se haya incrementado tanto en los últimos años. (Si interesa, ver, sobre todo de laspgs 19 a 24).

Luego tenemos otros hechos:

  • En España hay muchísimos trabajadores con poca cualificación profesional (que son los que llevan peor la crisis)
  • La edad en la que nos incorporamos a la vida laboral se retrasa
  • La edad en la que, en algunas compañías privadas, semipúblicas o, incluso, públicas, se acepta -incluso se fomenta- la prejubilación (52 años) es un abuso y un agravio comparativo para el resto de la sociedad que se ve lastrada a pagar por las ansias de beneficios y más beneficios de estas empresas (bancos, telefónicas, adifes, renfes, rtves… Incluso se prejubilan los controladores aéreos. Ríanse o lloren.

Meter mano en este maremágnum es indispensable. La aportación de Jordi Sevilla me pareció creativa… pero quizá insuficiente. Además, y visto lo visto, los gurús de la economía dan mucho miedito. Pero entrar ahí, según apuntan los datos anteriores, es un ejercicio de responsabilidad. Ahora falta que el presidente atine con las formas.

Y no olvidemos que el cóctel tiene más ingredientes:
  • Bancos en riesgo (financiados) que reparten beneficios, bonus, primas, despidos megamillonarios…
  • SICAV: esa mierda tan cómoda sobre la que flotan los parásitos megaforrados
  • Paraísos fiscales…
  • Bancos que no están en riesgo