No sé en qué asignatura de ingeniería antisísmica aplicada a la construcción de centrales nucleares se recomiendan cosas como:
A) Construir centrales nucleares en zonas de elevada actividad sísmica (como es el caso de Japón)
B) Construir centrales nucleares en zonas de elevada actividad sísmica y, también, hacerlo en un lugar expuesto a la acción de maremotos (como es el caso de la costa japonesa)
El caso es que esas centrales existen: lo vemos estos días ante los dramáticos sucesos acaecidos en Japón; es más: hay países cuya actividad sísmica triplica a la japonesa y, pese a todo, se plantean su construcción. Esta lectura es para llorar.
Ah..., los expertos. Los expertos -de Libertad digital, hay que decir- recomiendan aumentar el uso de la energía nuclear en España... Menos mal que ahora descubrimos que otros (expertos) descubrieron allá por los 70 otras cosas. Sí, sí: allá por los 70.
Por estos pagos nos hemos agotado las meninges escuchando a los hespertox en energía nuclear decir que lo de Fukushima no es para tanto, que ya se enfría el núcleo, que es excepcional un terremoto de esa escala (***?!!#)... Igual no consultaron la wikipedia, donde se puede leer que terremotos de esa magnitud se producen cada 20 años y que, además, devastan regiones de miles de kilómetros.
Me pregunto si estos mismos sesudos técnicos de la cosa nuclear saben de la milenaria vida de los residuos nucleares. La pregunta es relevante porque si aplicamos la simple razón de la regla de tres nos encontramos con 5 terremotos escala 9 en 100 años, en 1000 años 50 terremotos, en 3000 años 150...
También tengo otra duda:
Acaso estos señores y señoras del lobby pronuclear que, tan bien peinados y maquillados, nos han hablado en las televisiones y nos han documentado e instruido en los periódicos sobre lo segura que es la energía atómica son, en realidad... ¿futurólogos o quizá, hesperpentox? Visto que no acertaron ni una, me da que lo primero no, pero, por si acaso, yo pregunto porque cabe también la posibilidad de que estas personas tan inteligentes hablen bajo la influencia de alguna droga lisérgica o, quizá, cobren por sus cuentos.
Cajón de sastre, charla en el autobús o con el vecino del taburete de al lado en el café, mirada casual... ¡Hola mundo!, que fue lo primero que aprendí a escribir de mayor en la pizarra global de la pantalla
jueves, 17 de marzo de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Dos películas
En estas últimas semanas fui al cine a ver Biutiful -primero- y, más recientemente, También la lluvia.
Salí de Biutiful un poco como en shock. No se me borraban las terribles imágenes de la desolación de los emigrantes pintadas por Iñárritu y, sobre todo, el trabajo de un Bardem en estado de gracia que lo llena todo. Ahora, un poco reposada la película, le veo algunos excesos: el recurso preciosista con múltiples líneas narrativas haciendo carambolas de desgracias de su cine, tan original en Amores perros o 21 gramos y tan perfeccionado en Babel, ya está visto, no es innovación y no acabo de verlo como modo definitivo de contar una historia. Una película es un trabajo coral y Biutiful es sobre todo Bardem.
También la lluvia es otra cosa. La historia que cuenta, la de la primera conciencia honesta surgida entre los conquistadores españoles en América haciendo paralelismo con los terribles sucesos de la Guerra del Agua en Bolivia, no sólo está bien contada sino que, además, es tremendamente original en su planteamiento: el trasfondo de la mencionada guerra, los vericuetos del rodaje de una superproducción histórica e, incluso, los sucesos protagonizados por Colón, Bartolomé de las Casas, Antonio Montesinos y Hatuey se superponen de manera magistral y, también, resulta espectacular el trabajo de los actores. Tosar, estupendo, Juan Carlos Aduviri (Daniel - Hatuey) muy acertado y, sobre todo un enorme, Karra Elejalde. Los diálogos logradísimos hacen de algunas escenas eventos memorables (en ensayo de la película en la terraza del hotel, la cena de sábado de los miembros del equipo, y otras). Iciar Bollaín, directa y sencilla, arma este ambicioso puzzle que brilla con luz propia.
Salí de Biutiful un poco como en shock. No se me borraban las terribles imágenes de la desolación de los emigrantes pintadas por Iñárritu y, sobre todo, el trabajo de un Bardem en estado de gracia que lo llena todo. Ahora, un poco reposada la película, le veo algunos excesos: el recurso preciosista con múltiples líneas narrativas haciendo carambolas de desgracias de su cine, tan original en Amores perros o 21 gramos y tan perfeccionado en Babel, ya está visto, no es innovación y no acabo de verlo como modo definitivo de contar una historia. Una película es un trabajo coral y Biutiful es sobre todo Bardem.
También la lluvia es otra cosa. La historia que cuenta, la de la primera conciencia honesta surgida entre los conquistadores españoles en América haciendo paralelismo con los terribles sucesos de la Guerra del Agua en Bolivia, no sólo está bien contada sino que, además, es tremendamente original en su planteamiento: el trasfondo de la mencionada guerra, los vericuetos del rodaje de una superproducción histórica e, incluso, los sucesos protagonizados por Colón, Bartolomé de las Casas, Antonio Montesinos y Hatuey se superponen de manera magistral y, también, resulta espectacular el trabajo de los actores. Tosar, estupendo, Juan Carlos Aduviri (Daniel - Hatuey) muy acertado y, sobre todo un enorme, Karra Elejalde. Los diálogos logradísimos hacen de algunas escenas eventos memorables (en ensayo de la película en la terraza del hotel, la cena de sábado de los miembros del equipo, y otras). Iciar Bollaín, directa y sencilla, arma este ambicioso puzzle que brilla con luz propia.
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domingo, 26 de diciembre de 2010
A pie de pista...
Yo debía tener 6 o 7 años. Mi hermano uno menos, como fue siempre hasta que dejó de ser.
Nos llevaban con cierta frecuencia al circo que, entonces, los 60 en Madrid, era el Price. En una ocasión -crudo invierno de aquellos- yo tenía un catarrazo que cursaba con tos perruna; nada excepcional porque mis catarros solían ser así y, además, inoportunos: mi tía había sacado entradas para el circo y no se le había ocurrido otra cosa que elegirlas a pie de pista, para vivir más intensamente la emoción: la famosa Pinito del Oro, saltimbanquis, equilibristas, magos, payasos, domadores de fieras entre las que había un nutrido grupo de elefantes...
No sé si fue algo que me dijeron a propósito de mi tos o si simplemente lo imaginé yo respecto a los paquidermos; el caso es que la idea de que mi intensa tos les llamase la atención o les inquietase o molestase empezó a cundir en mi y, así, preocupada por esta cuestión del posible enfado de los (muy cercanos) elefantes, pensé que lo mejor que podía hacer era curarme rapidito; antes de que salieran a la pista (¿¿¿¿????)
Y los elefantes salieron. Para ellos no había rejas y hacían sus piruetas y gracias (qué triste vida la de los animales cautivos) a poco más de un metro de ti. Qué miedo pasé. Y después se curó mi catarrazo.
El que tengo ahora (sin tos... al menos de momento) me ha dejado bastante tirada y sin voz. No tengo previsto ir al circo ni nada
Nos llevaban con cierta frecuencia al circo que, entonces, los 60 en Madrid, era el Price. En una ocasión -crudo invierno de aquellos- yo tenía un catarrazo que cursaba con tos perruna; nada excepcional porque mis catarros solían ser así y, además, inoportunos: mi tía había sacado entradas para el circo y no se le había ocurrido otra cosa que elegirlas a pie de pista, para vivir más intensamente la emoción: la famosa Pinito del Oro, saltimbanquis, equilibristas, magos, payasos, domadores de fieras entre las que había un nutrido grupo de elefantes...
No sé si fue algo que me dijeron a propósito de mi tos o si simplemente lo imaginé yo respecto a los paquidermos; el caso es que la idea de que mi intensa tos les llamase la atención o les inquietase o molestase empezó a cundir en mi y, así, preocupada por esta cuestión del posible enfado de los (muy cercanos) elefantes, pensé que lo mejor que podía hacer era curarme rapidito; antes de que salieran a la pista (¿¿¿¿????)
Y los elefantes salieron. Para ellos no había rejas y hacían sus piruetas y gracias (qué triste vida la de los animales cautivos) a poco más de un metro de ti. Qué miedo pasé. Y después se curó mi catarrazo.
El que tengo ahora (sin tos... al menos de momento) me ha dejado bastante tirada y sin voz. No tengo previsto ir al circo ni nada
viernes, 17 de diciembre de 2010
Michina
De adolescente escribía poesías (Buenos días digo al día y a la noche buenas noches...) y así. Soñé por aquel entonces algo que me gustó y recuerdo; en mi sueño tenía una gata y escribía en una pizarra la más bonita de las poesías posibles de la que, para mi desgracia, sólo recordaba al despertar el último verso: "la gata de guata, gua, gua" y, también, que estaba repleta de juegos de palabras que eran todo ingenio. Tenía influencia de Gloria Fuertes aunque en lo que en ella era virtud en mí sólo tenía un reflejo pálido.
Nunca dije nada por aquí de la Michi. Cuando me la regalaron, pequeñita, era bastante trasto y yo tenía 38 años y ninguna preparación para los enganchones en las sillas (destrozó unas cuantas, menos mal que eran de esas baratas de director de cine compradas en el super), los pelos y las travesuras. Con el tiempo me acostumbré a ella y ella a mí y ya son más de doce años compartiendo casa y vida. Es cariñosa y adorable. Ahora que ya es abueli duerme mucho y juega poco aunque, de pronto, se pone juguetona y quiere que juguemos a la caza (ella me caza a mí y yo sólo juego sin uñas porque si las saca me enfado) o a que le hago llaves. A veces, misteriosamente, rueda una de sus pelotitas hasta mis pies y sé que ella se agazapa tras la puerta, esperando.
Nunca dije nada por aquí de la Michi. Cuando me la regalaron, pequeñita, era bastante trasto y yo tenía 38 años y ninguna preparación para los enganchones en las sillas (destrozó unas cuantas, menos mal que eran de esas baratas de director de cine compradas en el super), los pelos y las travesuras. Con el tiempo me acostumbré a ella y ella a mí y ya son más de doce años compartiendo casa y vida. Es cariñosa y adorable. Ahora que ya es abueli duerme mucho y juega poco aunque, de pronto, se pone juguetona y quiere que juguemos a la caza (ella me caza a mí y yo sólo juego sin uñas porque si las saca me enfado) o a que le hago llaves. A veces, misteriosamente, rueda una de sus pelotitas hasta mis pies y sé que ella se agazapa tras la puerta, esperando.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
¿Democracia?
Cuánto tiempo sin escribir.
Pasó en Italia: el Presidente Berlusconi juega a los cromos y cambia votos (de tránsfugas, qué asco) por cargos políticos (la ansiada poltrona). En fin. Lo mismo de nuevo. Qué vergüenza.
Pasó en Italia: el Presidente Berlusconi juega a los cromos y cambia votos (de tránsfugas, qué asco) por cargos políticos (la ansiada poltrona). En fin. Lo mismo de nuevo. Qué vergüenza.
viernes, 19 de febrero de 2010
La tendencia tendenciosa
Parece que todo vale con tal de sacar ventaja. Es la guerra sin cuartel del no a todo, del chiste con olor rancio.
Que sea un periódico (ABC) el que titule Aído gasta 26.000 euros en «un mapa de excitación sexual del clítoris» no sólo es tendencioso sino que, además, oculta el verdadero propósito: hacer ruido y asfixiar al gobierno taponando la boca y la nariz de los españoles. Todo vale en la caverna, donde la ocultación de la verdad es un recurso habitual. You know now.
En realidad se trata de un estudio sobre la genitoplastia, nombre que recibe la intervención quirúrgica que sirve para la reparación de los tejidos de mujeres que han sufrido extirpación del clítoris, han padecido un cáncer o sufren disfunciones a causa de episotomías excesivas. Y además, los que participan en el proyecto son reconocidos científicos nacionales e internacionales...
Todo vale. Veintiseis mil euros. No parece mucho para tal empeño. ¿Qué cantidad de euros se consideraría aceptable para elaborar un mapa del glande que contribuyera -simplemente- al conocimiento del placer sexual masculino?, ¿qué cantidad de euros podría añadirse a la suma anterior si, además, en el estudio se investigara sobre la reconstrucción de esa parte del pene en casos de trauma o enfermedad que causara su deterioro e impidiera o dificultara la experiencia sexual? Seguro que en ABC tienen buenas respuestas. Igual también tienen respuestas sobre las causas que explicarían la desigualdad salarial entre hombres y mujeres: para ganar lo mismo que un hombre promedio en 12 meses una mujer debe trabajar durante 14 meses.
Vaya si hay brecha; mucha para que el ministerio de Igualdad tenga qué hacer.
Clítoris. ¿Qué pasa?, ¿No se puede decir clítoris? Igual es mejor predicar el catecismo católico y la bondad de su moral y, luego, lucrarse con unos cuantos miles de euros (seguro que más de 26.000) en concepto de publicación de anuncios de contactos de prostitución femenina y masculina en la sección de clasificados. A dios rogando y con el mazo dando creo que se llama la (poco novedosa) estrategia.
Que sea un periódico (ABC) el que titule Aído gasta 26.000 euros en «un mapa de excitación sexual del clítoris» no sólo es tendencioso sino que, además, oculta el verdadero propósito: hacer ruido y asfixiar al gobierno taponando la boca y la nariz de los españoles. Todo vale en la caverna, donde la ocultación de la verdad es un recurso habitual. You know now.
En realidad se trata de un estudio sobre la genitoplastia, nombre que recibe la intervención quirúrgica que sirve para la reparación de los tejidos de mujeres que han sufrido extirpación del clítoris, han padecido un cáncer o sufren disfunciones a causa de episotomías excesivas. Y además, los que participan en el proyecto son reconocidos científicos nacionales e internacionales...
Todo vale. Veintiseis mil euros. No parece mucho para tal empeño. ¿Qué cantidad de euros se consideraría aceptable para elaborar un mapa del glande que contribuyera -simplemente- al conocimiento del placer sexual masculino?, ¿qué cantidad de euros podría añadirse a la suma anterior si, además, en el estudio se investigara sobre la reconstrucción de esa parte del pene en casos de trauma o enfermedad que causara su deterioro e impidiera o dificultara la experiencia sexual? Seguro que en ABC tienen buenas respuestas. Igual también tienen respuestas sobre las causas que explicarían la desigualdad salarial entre hombres y mujeres: para ganar lo mismo que un hombre promedio en 12 meses una mujer debe trabajar durante 14 meses.
Es lo que se denomina brecha salarial, y repercute no solo en el presente sino también, entre otras cosas, en las pensiones de las mujeres. Desde UGT, su secretaria de Igualdad, Almudena Fontecha, asegura que al ritmo actual de equiparación de sueldos, no se lograría la igualdad real hasta dentro de 475 años.
Vaya si hay brecha; mucha para que el ministerio de Igualdad tenga qué hacer.
Clítoris. ¿Qué pasa?, ¿No se puede decir clítoris? Igual es mejor predicar el catecismo católico y la bondad de su moral y, luego, lucrarse con unos cuantos miles de euros (seguro que más de 26.000) en concepto de publicación de anuncios de contactos de prostitución femenina y masculina en la sección de clasificados. A dios rogando y con el mazo dando creo que se llama la (poco novedosa) estrategia.
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jueves, 18 de febrero de 2010
La carretera
No queda clara durante la película la causa de un desastre que ha cubierto el mundo de cenizas; la vida se ha agotado, el cielo es una cosa gris que de tanto en tanto estalla en llamas que abrasan los ya abrasados árboles, ruinas o chatarras, son frecuentes los terremotos y hace mucho frío. Pocos supervivientes que han superado la fase de los saqueos y las rapiñas viven y se arrastran sobre la faz de ese mundo horrible. Es frecuente el canibalismo.
Un padre y su hijo, de los buenos, de los que se cuidan mutuamente, de los que aún guardan un lugar para el amor y el respeto al otro, huyen (siempre al sur, abrigados y con el fuego en el corazón) y, hambrientos, harapientos, enfermos, ateridos y empapados, se enfrentan a las hostilidades del mundo y de los otros.
Durante el camino, y con todos los recelos y precauciones, conocen a un anciano. Éste les dice (a propósito de la catástrofe) "El caso es que había señales... pero nadie hizo caso".
Un padre y su hijo, de los buenos, de los que se cuidan mutuamente, de los que aún guardan un lugar para el amor y el respeto al otro, huyen (siempre al sur, abrigados y con el fuego en el corazón) y, hambrientos, harapientos, enfermos, ateridos y empapados, se enfrentan a las hostilidades del mundo y de los otros.
Durante el camino, y con todos los recelos y precauciones, conocen a un anciano. Éste les dice (a propósito de la catástrofe) "El caso es que había señales... pero nadie hizo caso".
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