viernes, 15 de enero de 2010

Haiti y la cólera de Dios

Es terrible su historia: colonizado a la fuerza y exterminada su población autóctona, escenario durante siglos de luchas entre las metrópolis colonizadoras sucesivas, entre los criollos blancos y las diferentes metrópolis, con una fuerza de trabajo constituida por esclavos que, en estos tumultos continuados, acaban por constituirse como fuerza. Fuerza, en el puro sentido sentido de la palabra fuerza, que, por una simple cuestión de número, acaba expulsando a los blancos y aboliendo la esclavitud a principios del siglo XIX. No fue la cosa más próspera desde entonces: los líderes sucesivos se dedicaron a guerrear por el poder y, una vez conseguido éste, a instaurarse como emperadores o como reyes con una única voluntad recaudatoria perpetuadora de su estirpe y sin ninguna preocupación por el progreso social; así, se reemplazó la economía agraria de las plantaciones por una agricultura de subsistencia (insuficiente a todas luces). Y ahora el terremoto.

Qué mundo este en el que vivo. Oigo por la radio que, en diversas webs abiertas para recaudar fondos para ayudar a la población haitiana, hay virus para estafar dinero a las personas generosas que colaboran y es para vomitar. También, en Las Penas del Agente Smith, he visto esto otro:



Kristie, la presentadora, cuando Robertson termina, mira a cámara en plan oh, sí, oh, sí, por favor. Repugnante.

2 comentarios:

Queralt. dijo...

Vivimos en un mundo inhumano.
Te recomiendo esta entrada: http://lacocteleraradioblog.wordpress.com/2010/01/17/los-indeseables-hacen-su-aparicion-tras-el-desastre-haitiano/

Queralt.

(*4*)trazos dijo...

Hola Queralt:

Gracias por tu comentario. Sí pone los pelos como escarpias